
DEEPFAKES Y CIBERTERRORISMO:
PROPAGANDA SINTÉTICA Y DESINFORMACIÓN EXTREMA
Mirna Zárate (Febrero 2026), México
La tecnología de deepfakes, una forma de inteligencia artificial que crea falsificaciones digitales hiperrealistas ha surgido recientemente como una herramienta poderosa con implicaciones significativas en diversos ámbitos, incluyendo el entretenimiento, la política y la seguridad. Esta tecnología manipula contenido de video y audio para crear representaciones falsas pero convincentes de personas reales, lo que a menudo conduce a consecuencias graves
La intersección entre la tecnología de deepfakes y el terrorismo es una preocupación creciente. Las organizaciones terroristas han utilizado históricamente la propaganda para reclutar y radicalizar a individuos. Con la llegada de los deepfakes, estos esfuerzos pueden potenciarse significativamente, haciendo que la difusión de contenido engañoso y dañino sea más fácil y convincente.
La propaganda en el terrorismo
Las organizaciones terroristas han utilizado históricamente diversas técnicas de propaganda para reclutar miembros, difundir su ideología e infundir miedo en la población. Los métodos tradicionales incluían panfletos, carteles y grabaciones de audio, todos ellos sencillos pero eficaces para transmitir mensajes a un público específico. Estos materiales solían incorporar imágenes gráficas y un lenguaje provocador diseñado para suscitar respuestas emocionales intensas e incitar a la violencia. También se recurría ampliamente al simbolismo religioso y cultural para conectar de forma profunda con las creencias y valores del público objetivo.
Sin embargo, el auge de la tecnología digital y de las plataformas de redes sociales como YouTube, Twitter y Facebook revolucionó el panorama de la propaganda terrorista. Estas plataformas permitieron a las organizaciones terroristas eludir a los intermediarios de los medios tradicionales y relacionarse directamente con potenciales reclutas y simpatizantes a escala global.
Las redes sociales facilitaron la rápida difusión de videos de propaganda, infografías y memes destinados a atraer y radicalizar a las personas. Estas plataformas también hicieron posible la formación de comunidades en línea donde individuos afines podían compartir contenido, debatir estrategias y planear ataques. El anonimato que ofrece internet permitió a los reclutadores operar con mayor libertad, lo que dificultó que las autoridades rastrearan y desarticularan sus actividades.
Tecnología Deepfake
La introducción de la tecnología deepfake representa un salto significativo en la evolución de la propaganda terrorista. Los deepfakes permiten la creación de imágenes, videos y grabaciones de audio altamente realistas pero falsos, añadiendo una nueva capa complejidad y engaño. Esta tecnología se ha utilizado para producir materiales de propaganda convincentes que son difíciles de distinguir de contenido auténtico.
El Estado Islámico (ISIS), por ejemplo, ha utilizado videos deepfake para crear propaganda persuasiva que glorifica su causa y presenta una realidad distorsionada de la vida bajo su control. Estos videos suelen incluir discursos manipulados de figuras influyentes o fabrican respaldos de personalidades conocidas, lo que incrementa su atractivo y credibilidad. Otros grupos, como Al-Qaeda, también han comenzado a explorar la tecnología deepfake, aunque su uso es menos sofisticado y menos extendido.
El éxito de estas campañas es variable, pero tiene consecuencias notables. La tecnología deepfake aumenta la sofisticación de estos videos, haciéndolos más convincentes y difíciles de refutar. Esto incrementa la probabilidad de reclutamiento, ya que los posibles reclutas son más fácilmente influenciados por fuentes que parecen creíbles. Las consecuencias van más allá del reclutamiento inmediato, ya que estos videos también sirven para radicalizar a los espectadores y reforzar la adhesión ideológica entre los miembros existentes.
Las tendencias indican una adopción creciente de la tecnología deepfake entre las organizaciones terroristas, impulsada por su eficacia para aumentar la credibilidad de la propaganda. Los patrones sugieren que, a medida que mejoran las tecnologías de detección, es probable que estos grupos refinen sus técnicas, haciendo que los deepfakes sean más difíciles de identificar. Reconocer estos patrones permite desarrollar contramedidas específicas, mejorando la eficacia global de las estrategias antiterroristas.
Conclusión
Se necesitan contramedidas tecnológicas robustas, programas de alfabetización mediática y de IA para fortalecer la resiliencia psicológica, marcos regulatorios más claros y actualizados, y una cooperación internacional. Un enfoque integrado (técnico, psicológico y normativo) puede mitigar de forma efectiva el uso indebido de los deepfakes en el terrorismo y contribuir a preservar un ecosistema informativo más seguro y confiable.
Referencia
Al Waroi, L. (2024). False reality: deepfakes in terrorist propaganda and recruitment. Security Intelligence Terrorism Journal, 1(1). https://sitjournal.com/sitj/article/download/5/4/42


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